Nectarina

Prunus persica, originalmente Amygdalus persica L., el melocotonero (del Latín malus cotonus, «manzana algodonosa» – en alusión a la piel del fruto)1 así llamado en España peninsular y las Islas Baleares, en las Islas Canarias y en parte de Hispanoamérica (Bolivia, Chile, Ecuador, Paraguay, Honduras y México2 ). También se le suele denominar duraznero (del Latín durus acinus, «que tiene la piel dura» – referido a la piel del fruto) y a su fruto durazno, en países como Chile, Argentina, Uruguay y Perú.

Fruto

Su fruto es el melocotón o durazno. También conocido como piesco, contiene una única semilla encerrada en una cáscara dura, el «hueso». Esta fruta, normalmente de piel aterciopelada, posee una carne amarilla o blanquecina de sabor dulce y aroma delicado. A la variedad que no tiene la piel aterciopelada se la llama nectarina o pelón.

Nectarinas

La nectarina, briñón/ bruñon, berisco, pelón, o peladillo; también en algunos lugares pavía o ratón (en Tudela de Navarra es conocido como pavío), es una variante del durazno con piel no vellosa. En muchas ocasiones esta variante nace del propio árbol del durazno como un brote mutado que se suele injertar para preservar la nueva especie. Puede ocurrir que los árboles durazneros produzcan de vez en cuando unas cuantas nectarinas a partir del mismo brote mutado. Estas, al igual que los duraznos, pueden ser de carne blanca o amarilla y adherida al hueso o suelta.